5 oct. 2012

tu tren ya marchó

"Y digo que, a veces, no soltar es la muerte. A veces la vida está relacionada con soltar lo que alguna vez nos salvó. Soltar las cosas a las cuales nos aferramos intensamente creyendo que tenerlas es lo que nos va a seguir salvando de la caída. Todos tenemos una tendencia a aferrarnos a las ideas, a las personas y a las vivencias. Nos aferramos a los vínculos, a los espacios físicos, a los lugares conocidos, con la certeza de que esto es lo único que nos puede salvar. Creemos en lo "malo conocido", como aconseja el dicho popular. Y aunque intuitivamente nos damos cuenta de que aferrarnos a esto significará la muerte, seguimos anclados a lo que ya no sirve, a lo que ya no está, temblando por nuestras fantaseadas consecuencias de soltarlo."


Y de repente un día decides romper con todo, y soltar todo aquello sin lo que creías que no podrías vivir. Y el resultado es más que satisfactorio.
Y ya lo dicen, las cosas llegan cuando menos las esperas, y así ha sido. Dejar atrás el pasado y disfrutar del día a día con una sonrisa, así de simple.

 Y ahora, estás tú.