31 ago. 2012

El camino tortuoso de la vida


Voy andando por un sendero.
Dejo que mis pies me lleven.

Mis ojos se posan en los árboles, en los pájaros, en las piedras. En el horizonte se recorta la silueta de una ciudad. Agudizo la mirada para distinguirla bien. Siento que la ciudad me atrae.
Sin saber cómo, me doy cuenta de que en esta ciudad puedo encontrar todo lo que deseo. Todas mis metas, mis objetivos y mis logros. Mis ambiciones y mis sueños están en esta ciudad. Lo que quiero conseguir, lo que necesito, lo que más me gustaría ser, aquello a lo cual aspiro, o que intento, por lo que trabajo, lo que siempre ambicioné, aquello que sería el mayor de mis éxitos.

Me imagino que todo eso está en esa ciudad. Sin dudar, empiezo a caminar hacia ella. A poco de andar, el sendero se hace cuesta arriba. Me canso un poco, pero no me importa.
Sigo. Diviso una sombra negra, más adelante, en el camino. Al acercarme, veo que una enorme zanja me impide mi paso. Temo... dudo.
Me enoja que mi meta no pueda conseguirse fácilmente. De todas maneras decido saltar la zanja. Retrocedo, tomo impulso y salto... Consigo pasarla. Me repongo y sigo caminando.

Unos metros más adelante, aparece otra zanja. Vuelvo a tomar carrera y también la salto. Corro hacia la ciudad: el camino parece despejado. Me sorprende un abismo que detiene mi camino. Me detengo. Imposible saltarlo.
Veo que a un costado hay maderas, clavos y herramientas. Me doy cuenta de que está allí para construir un puente. Nunca he sido hábil con mis manos... Pienso en renunciar. Miro la meta que deseo... y resisto.

Empiezo a construir el puente. Pasan horas, o días, o meses. El puente está hecho. Emocionado, lo cruzo. Y al llegar al otro lado... descubro el muro. Un gigantesco muro frío y húmedo rodea la ciudad de mis sueños...
Me siento abatido... Busco la manera de esquivarlo. No hay caso. Debo escalarlo. La ciudad está tan cerca... No dejaré que el muro impida mi paso.

Me propongo trepar. Descanso unos minutos y tomo aire... De pronto veo, a un costado del camino un niño que me mira como si me conociera. Me sonríe con complicidad.

Me recuerda a mí mismo... cuando era niño.
Quizás por eso, me animo a expresar en voz alta mi queja:
-¿Por qué tantos obstáculos entre mi objetivo y yo? 

El niño se encoge de hombros y me contesta:
-¿Por qué me lo preguntas a mí? Los obstáculos no estaban antes de que tú llegaras... Los obstáculos los trajiste tú.

Jorge Bucay

25 ago. 2012

¿Cuántas noches diciéndole no al corazón?

Quiero enterrar todos los recuerdos en el fondo de mi ser. Pensar que todo ha sido un mal sueño, un sueño demasiado largo de esos que cuesta despertar, de los que te empeñas en cambiar el final una y otra vez, y nunca es de tu gusto.

Me duele, y me destroza. Volver a verte, verte de nuevo y creerme fuerte. Saber que aunque me muera de ganas puedo vivir sin ese abrazo, sin volver a impregnarme en tu aroma y sentir el estremecimiento de mi cuerpo al tenerte entre mis brazos. Y esas ganas locas de besar tu boca, la que tantas veces ha dibujado mi mente con sólo cerrar los ojos. Saber que no, que es mejor mantener la distancia. Tú no sientes lo mismo. Y observarte marchar, sabiendo que a cada paso se abre un abismo del que ya no hay vuelta atrás.

Y la realidad duele. La realidad de saber que tal vez todo podría haber sido diferente, pero nunca actuaste por culpa de ese miedo e incertidumbre que tanto tiempo te han acompañado. Y ahora ya no hay nada que hacer, la partida está perdida.

Pero ahora juntaré todos los pedazos de esta historia, todas las verdades nunca dichas que me queman por dentro, y los guardaré en lo más profundo de mi ser, donde nadie pueda encontrarlos, ni siquiera yo.
Doble vuelta de llave al corazón, y aquí no ha pasado nada.


"El tiempo pasa incluso aunque parezca imposible, incluso a pesar de que cada movimiento de las manecillas del reloj duela como el latido de la sangre al palpitar detrás de un cardenal.
El tiempo transcurre de forma desigual, con saltos extraños y treguas insoportables.
Pero pasar pasa, incluso para mí."

21 ago. 2012

Silencio.


 

Porque nunca nadie te querrá como te quise yo.

3 ago. 2012

Ey, supongo estarás bien, por aquí todo igual aunque no te importe...

Guardaré un espacio para quienes realmente quieran quedarse, para las experiencias nuevas que están por venir, para las sorpresas que entran sin avisar, para las miradas que me faltan conocer, para los sabores que tengo que probar, para la música que me acompaña, para palabras verdaderas, para todo lo que me enseñe algo nuevo, para las risas que me hacen sentir viva, para los abrazos que me llenan, para la tierra que me falta pisar, para las locuras por realizar y para el amor que tengo que cuidar. También quitaré todo lo que tenga que quitar, para que ese lugar sea ocupado por las cosas que están esperando llegar.


Hay canciones que te llegan al alma, es como poner banda sonora a tus sentimientos. Perfecta.


Puede que ya nunca nos volvamos a ver, que se acabe lo malo y lo bueno también.
Déjalo como está no podemos cambiar, y no vale la pena arreglar lo que ya no se puede arreglar.
Esos días pasaron y no volverán. Me sentía invencible ahora nada es igual. Ya no habrá estrategias ni hablar por hablar, tantas noches perdidas buscando lo que no se puede encontrar.

Hoy no quiero pensar en lo que va a pasar. El insomnio me altera, pero más lo hacían tus quejas.
La pareja perfecta en el mundo ideal.
Tantas noches perdidas fingiendo lo que se perdió en realidad.

Y ahora estoy, diciéndote adiós, haciendo las maletas sin rencor, y miro a mi alrededor.
Cajas tristes y vacías que pronto se llenarán, que irán de un sitio a otro hasta que ya no pueda más, y se caigan a pedazos como restos del naufragio.
De lo poco que me queda, libros que no acaban bien, historias de perdedores, vaticinios del revés que la vida me dispone y me ofrece al amanecer.

Pero al menos toco fondo. Y ésto sólo pude mejorar.
Cajas llenas de proyectos que ahora pienso retomar, yo me iré de un sitio a otro porque ya no puedo más, aunque caigan en pedazos como restos del naufragio.
Y lo poco que me queda, puede que no acabe bien, pero al menos toco fondo y sólo quiero otra vez.
Y a partir de ahora solamente puedo mejorar.