8 abr. 2016

Viajar

Viajar es marcharse de casa,
es dejar los amigos
es intentar volar
volar conociendo otras ramas
recorriendo caminos
es intentar cambiar.

Viajar es vestirse de loco
es decir "no me importa"
es querer regresar.
Regresar valorando lo poco
saboreando una copa,
es desear empezar.

Viajar es sentirse poeta,
es escribir una carta,
es querer abrazar.
Abrazar al llegar a una puerta
añorando la calma
es dejarse besar.

Viajar es volverse mundano
es conocer otra gente
es volver a empezar.
Empezar extendiendo la mano,
aprendiendo del fuerte,
es sentir soledad.

Viajar es marcharse de casa,
es vestirse de loco
diciendo todo y nada con una postal.
Es dormir en otra cama,
sentir que el tiempo es corto,
viajar es regresar.

Gabriel García Márquez



9 abr. 2015

Silencio



18 may. 2014

Sick of this life

Todavía no, todavía no es tarde para arreglar los errores antes de que sí sea demasiado tarde.
Maldita comodidad. Cuando te acostumbras a algo y de pronto todo tu alrededor da un giro de 180° nunca es fácil, pero tampoco imposible.
Asumir ciertos cambios a veces es difícil, pero cuando todos vienen de golpe es mucho más difícil si cabe.
Y el problema está en que no sabes qué tienes que hacer. Tanto tiempo igual en la misma rutina, que cuando la vida decide que tienes que acabar con ella, no sabes cómo volver a subirte al tren de todos los días.

Lo admito, en días así me gustaría tener alguien a mi lado para prestarme las fuerzas que a veces se agotan.
Pero a pesar de todo, no pierdo mi sonrisa, que la vida puede ser muy puta, pero no por ello hay que perder las ganas de vivirla al máximo posible, porque sólo hay una.

Ahora sólo necesito fuerzas, volver a mi calma interior, y centrarme en el ahora. Y el mañana, ya vendrá.
No hay prisas. Pero tampoco pausas.

22 abr. 2014

El barco

Te acuerdas de ese cuento del niño que al nacer va en el cesto por el río... Pues así es la vida.

Naces, dejándote arrastrar por la corriente, pero sin ser capaz de tomar ninguna decisión por ti mismo. No sabes nada de nada.
Llega el día que consigues salir del río, y decidir acorde a tu voluntad, y empezar así a subir la montaña de la vida. Pero te equivocas, una y otra vez. Tropiezas. Caes, te levantas, y vuelves a tantear el camino hasta que crees que encuentras el correcto.
Hasta que llega el día que te das cuenta de todos los errores que has cometido por el camino. Que en realidad has estado equivocándote durante años. Y entonces empiezas a enmendarlos todos y cada uno. Porque todos nos equivocamos.
Así llegas a la gran llanura. Por fin estableces una vida cómoda acorde a tus preferencias y que te hace feliz. Es tu mejor momento.
Pero antes de que te des cuenta ya estás bajando de nuevo al río. De vuelta a donde todo empezó.

Porque en esta vida, terminamos igual que nacemos.

Que nunca sea demasiado tarde cuando llegues arriba. Porque vida sólo hay una, el tiempo es oro y no hay que desperdiciarlo.
Mira atrás y cambia lo que necesites. No mañana, ni el año que viene.
El momento es ahora.

7 abr. 2014

La vida

Es simple, no la compliques... Si no has encontrado la persona indicada pues diviértete con la equivocada, si un día la vida te da la espalda, tócale las nalgas, si alguien algún día cuestiona tu forma de vivir, no prestes atención y sigue disfrutando de lo que los días te ofrecen; para lograr un objetivo es necesario soñar... Así que no pierdas tiempo, si un día la persona que amas te es infiel y estás pensando en tirarte de una ventana, recuerda que lo que te pusieron fueron los cuernos, no alas... y la vida sigue. Y si algún día sientes un gran vacío, pues come porque eso es hambre. Vive la vida que es un festival de locos. Haz el bien y no mires a quien. Total, nos pasamos la vida esperando que algo pase y lo que se pasa es la vida.

17 ene. 2014

Días y, días.

“Mis certezas desayunan dudas. Y hay días en que me siento extranjero en cualquier parte. En esos días, días sin sol, noches sin luna, ningún lugar es mi lugar y no consigo reconocerme en nada, ni en nadie. Las palabras no se parecen a lo que nombran y ni siquiera se parecen a su propio sonido. Entonces no estoy donde estoy. Dejo mi cuerpo y me voy, lejos, a ninguna parte. No quiero estar con nadie ni siquiera conmigo.”

— Eduardo Galeano.

7 ago. 2013

¿Mucho pedir?

"Quiero a alguien que cuando me ponga borracha me lleve a casa en brazos, me rompa las medias con la boca y luego me compre otras. Me haga el amor contra la pared y se meta conmigo en la bañera, que se pierda conmigo para después rescatarme de laberintos sin sentidos, que saque la espada y me defienda de víboras, pirañas y putas. Alguien que cosa disfraces a mis días malos y los convierta en buenos, que no se enfade si no me entiende, ni me entiendo y lo mareo. Que me saque la lengua cuando me ponga tonta y me haga enmudecer, que no dé por hecho que siempre voy a estar ahí pero que tampoco lo dude. Que no me haga sufrir porque sí; pero que no me venda por amor eterno manoseado.

Alguien que no pueda caminar conmigo por la calle sin cogerme de la mano, que no me compre con regalos pero que tenga mil detalles de papel, que no le guste verme llorar y me haga reír hasta cuando no tengo ganas, que de vez en cuando decida perseguirme en los bares y conocerme otra vez, que me mire, lo mire, y me tiemblen las piernas sin remedio. Alguien que esté loco por mí, y no se le olvide decírmelo los días de resaca y que si se pone animal, sea sólo en la cama, y me mate a besos por la mañana. Que no se acostumbre a mí y deje de inventar nombres nuevos para despertarme, que si mira a otra, luego me guiñe un ojo, y se ría de mis celos de hojalata.

Pero sobre todo que no tenga que perderme para darse cuenta de que me ha encontrado..."