22 abr. 2014

El barco

Te acuerdas de ese cuento del niño que al nacer va en el cesto por el río... Pues así es la vida.

Naces, dejándote arrastrar por la corriente, pero sin ser capaz de tomar ninguna decisión por ti mismo. No sabes nada de nada.
Llega el día que consigues salir del río, y decidir acorde a tu voluntad, y empezar así a subir la montaña de la vida. Pero te equivocas, una y otra vez. Tropiezas. Caes, te levantas, y vuelves a tantear el camino hasta que crees que encuentras el correcto.
Hasta que llega el día que te das cuenta de todos los errores que has cometido por el camino. Que en realidad has estado equivocándote durante años. Y entonces empiezas a enmendarlos todos y cada uno. Porque todos nos equivocamos.
Así llegas a la gran llanura. Por fin estableces una vida cómoda acorde a tus preferencias y que te hace feliz. Es tu mejor momento.
Pero antes de que te des cuenta ya estás bajando de nuevo al río. De vuelta a donde todo empezó.

Porque en esta vida, terminamos igual que nacemos.

Que nunca sea demasiado tarde cuando llegues arriba. Porque vida sólo hay una, el tiempo es oro y no hay que desperdiciarlo.
Mira atrás y cambia lo que necesites. No mañana, ni el año que viene.
El momento es ahora.

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