18 may 2014

Sick of this life

Todavía no, todavía no es tarde para arreglar los errores antes de que sí sea demasiado tarde.
Maldita comodidad. Cuando te acostumbras a algo y de pronto todo tu alrededor da un giro de 180° nunca es fácil, pero tampoco imposible.
Asumir ciertos cambios a veces es difícil, pero cuando todos vienen de golpe es mucho más difícil si cabe.
Y el problema está en que no sabes qué tienes que hacer. Tanto tiempo igual en la misma rutina, que cuando la vida decide que tienes que acabar con ella, no sabes cómo volver a subirte al tren de todos los días.

Lo admito, en días así me gustaría tener alguien a mi lado para prestarme las fuerzas que a veces se agotan.
Pero a pesar de todo, no pierdo mi sonrisa, que la vida puede ser muy puta, pero no por ello hay que perder las ganas de vivirla al máximo posible, porque sólo hay una.

Ahora sólo necesito fuerzas, volver a mi calma interior, y centrarme en el ahora. Y el mañana, ya vendrá.
No hay prisas. Pero tampoco pausas.

22 abr 2014

El barco

Te acuerdas de ese cuento del niño que al nacer va en el cesto por el río... Pues así es la vida.

Naces, dejándote arrastrar por la corriente, pero sin ser capaz de tomar ninguna decisión por ti mismo. No sabes nada de nada.
Llega el día que consigues salir del río, y decidir acorde a tu voluntad, y empezar así a subir la montaña de la vida. Pero te equivocas, una y otra vez. Tropiezas. Caes, te levantas, y vuelves a tantear el camino hasta que crees que encuentras el correcto.
Hasta que llega el día que te das cuenta de todos los errores que has cometido por el camino. Que en realidad has estado equivocándote durante años. Y entonces empiezas a enmendarlos todos y cada uno. Porque todos nos equivocamos.
Así llegas a la gran llanura. Por fin estableces una vida cómoda acorde a tus preferencias y que te hace feliz. Es tu mejor momento.
Pero antes de que te des cuenta ya estás bajando de nuevo al río. De vuelta a donde todo empezó.

Porque en esta vida, terminamos igual que nacemos.

Que nunca sea demasiado tarde cuando llegues arriba. Porque vida sólo hay una, el tiempo es oro y no hay que desperdiciarlo.
Mira atrás y cambia lo que necesites. No mañana, ni el año que viene.
El momento es ahora.

7 abr 2014

La vida

Es simple, no la compliques... Si no has encontrado la persona indicada pues diviértete con la equivocada, si un día la vida te da la espalda, tócale las nalgas, si alguien algún día cuestiona tu forma de vivir, no prestes atención y sigue disfrutando de lo que los días te ofrecen; para lograr un objetivo es necesario soñar... Así que no pierdas tiempo, si un día la persona que amas te es infiel y estás pensando en tirarte de una ventana, recuerda que lo que te pusieron fueron los cuernos, no alas... y la vida sigue. Y si algún día sientes un gran vacío, pues come porque eso es hambre. Vive la vida que es un festival de locos. Haz el bien y no mires a quien. Total, nos pasamos la vida esperando que algo pase y lo que se pasa es la vida.

17 ene 2014

Días y, días.

“Mis certezas desayunan dudas. Y hay días en que me siento extranjero en cualquier parte. En esos días, días sin sol, noches sin luna, ningún lugar es mi lugar y no consigo reconocerme en nada, ni en nadie. Las palabras no se parecen a lo que nombran y ni siquiera se parecen a su propio sonido. Entonces no estoy donde estoy. Dejo mi cuerpo y me voy, lejos, a ninguna parte. No quiero estar con nadie ni siquiera conmigo.”

— Eduardo Galeano.

7 ago 2013

¿Mucho pedir?

"Quiero a alguien que cuando me ponga borracha me lleve a casa en brazos, me rompa las medias con la boca y luego me compre otras. Me haga el amor contra la pared y se meta conmigo en la bañera, que se pierda conmigo para después rescatarme de laberintos sin sentidos, que saque la espada y me defienda de víboras, pirañas y putas. Alguien que cosa disfraces a mis días malos y los convierta en buenos, que no se enfade si no me entiende, ni me entiendo y lo mareo. Que me saque la lengua cuando me ponga tonta y me haga enmudecer, que no dé por hecho que siempre voy a estar ahí pero que tampoco lo dude. Que no me haga sufrir porque sí; pero que no me venda por amor eterno manoseado.

Alguien que no pueda caminar conmigo por la calle sin cogerme de la mano, que no me compre con regalos pero que tenga mil detalles de papel, que no le guste verme llorar y me haga reír hasta cuando no tengo ganas, que de vez en cuando decida perseguirme en los bares y conocerme otra vez, que me mire, lo mire, y me tiemblen las piernas sin remedio. Alguien que esté loco por mí, y no se le olvide decírmelo los días de resaca y que si se pone animal, sea sólo en la cama, y me mate a besos por la mañana. Que no se acostumbre a mí y deje de inventar nombres nuevos para despertarme, que si mira a otra, luego me guiñe un ojo, y se ría de mis celos de hojalata.

Pero sobre todo que no tenga que perderme para darse cuenta de que me ha encontrado..."

9 abr 2013

La paradoja de nuestro tiempo es que tenemos edificios más altos y temperamentos más reducidos, carreteras más anchas y puntos de vista más estrechos.
Gastamos más pero tenemos menos, compramos más pero disfrutamos menos.
Tenemos casas más grandes y familias más chicas, mayores comodidades y menos tiempo.
Tenemos más grados académicos pero menos sentido común, mayor conocimiento pero menor capacidad de juicio, más expertos pero más problemas, mejor medicina pero menor bienestar.

Bebemos demasiado, fumamos demasiado, despilfarramos demasiado, reímos muy poco, manejamos muy rápido, nos enojamos demasiado, nos desvelamos demasiado, amanecemos cansados, leemos muy poco, vemos demasiado televisión y oramos muy rara vez.

Hemos multiplicado nuestras posesiones pero reducido nuestros valores.
Hablamos demasiado, amamos demasiado poco y odiamos muy frecuentemente.

Hemos aprendido a ganarnos la vida, pero no a vivir.
Añadimos años a nuestras vidas, no vida a nuestros años.
Hemos logrado ir y volver de la luna, pero se nos dificulta cruzar la calle para conocer a un nuevo vecino. Conquistamos el espacio exterior, pero no el interior.
Hemos hecho grandes cosas, pero no por ello mejores.

Hemos limpiado el aire, pero contaminamos nuestra alma.
Conquistamos el átomo, pero no nuestros prejuicios.
Escribimos más pero aprendemos menos.
Planeamos más pero logramos menos.
Hemos aprendido a apresurarnos, pero no a esperar.

Producimos computadoras que pueden procesar mayor información y difundirla, pero nos comunicamos cada vez menos y menos.

Estos son tiempos de comidas rápidas y digestión lenta, de hombres de gran talla y corta edad de carácter, de enormes ganancias económicas y relaciones humanas superficiales.

Hoy en día hay dos ingresos pero más divorcios, casas más lujosas pero hogares rotos.
Son tiempos de viajes rápidos, pañales deshechables, moral descartable, acostones de una noche, cuerpos obesos, y píldoras que hacen todo, desde alegrar y apaciguar, hasta matar.

Son tiempos en que hay mucho en el escaparate y muy poco en la bodega. Tiempos en que la tecnología puede hacerte llegar esta carta, y en que tú puedes elegir compartir estas reflexiones o simplemente borrarlas.

Acuérdate de pasar algún tiempo con tus seres queridos porque ellos no estarán aquí siempre.

Acuérdate de ser amable con quien ahora te admira, porque esa personita crecerá muy pronto y se alejará de ti.

Acuérdate de abrazar a quien tienes cerca porque ese es el único tesoro que puedes dar con el corazón, sin que te cueste ni un centavo.

Acuérdate de decir 'te amo' a tu pareja - y a tus seres queridos, pero sobre todo dilo sinceramente.

-Un beso y un abrazo pueden reparar una herida- cuando se dan con toda el alma.

-Acuérdate de tomarte de la mano con tu ser querido y atesorar ese momento, porque un día esa persona ya no estará contigo.

Date tiempo para amar y para conversar, y comparte tus más preciadas ideas.

Y siempre recuerda:

La vida no se mide por el número de veces que tomamos aliento, sino por los extraordinarios momentos que nos lo quitan.


George Calin.

26 mar 2013

Just one.

Quisiera pensar que esta es la última vez que te recuerdo.



Es verdad, ya no paso los días pensando en ti. Pero a veces te echo de menos.
En realidad no es a ti a quién echo de menos, lo que anhelo es todo lo que podría haber sido y nunca será. Aquello que me hacía soñar despierta día a día, y que era un motivo por el que seguir y luchar.
Confieso que a veces aún te busco. Pero por suerte nunca te encuentro.
Y sí, a ratos seguiría dando lo que fuera porque así fuese, pero estoy aceptando que esto ha llegado al final.

"Olvídate de mí."

Ya me cansé, tiro la toalla como un cobarde. Y así lo haré.

No diré que no te quise, no diré que me hiciste feliz, no diré que me hiciste volar con los pies en el suelo, no diré que soñé hasta el punto de sentir que todo era real, no diré que es contigo con quién sueño, no diré que no te recuerdo, no diré que no me pierdo pensando en ti, no diré que por ti lo habría dado todo.
Mejor callaré, lo que sentí y lo que siento. Todo. No hay que darle más vueltas de lo debido a algo que ya es pasado.

Ahora intento levantarme día a día, pero no lo consigo. Sé que me lancé al precipicio de cabeza hace tiempo, y aquí estoy, en el fondo, y sin saber por dónde salir. Está todo tan vacío.
No consigo que nada me motive. Nada. Pero no me rindo, seguiré buscando una mínima ilusión.

Una batalla perdida. Pero de los errores se aprende, quizás demasiado.

Hasta pronto y hasta siempre, te llevaste un pedazo de mi alma y mi corazón, cuídalos. Yo te guardaré en mi memoria, por siempre.


Todo el mundo tiene miedo a morir... pero, ¿y qué me dices del miedo a no vivir?
¿Qué es peor, morir o matar tu vida?

Hay caminos para llegar allí, si estás lo suficientemente interesado.

Let's try again.


-No digas nada.-