9 abr 2015
18 may 2014
Sick of this life
Todavía no, todavía no es tarde para arreglar los errores antes de que sí sea demasiado tarde.
Maldita comodidad. Cuando te acostumbras a algo y de pronto todo tu alrededor da un giro de 180° nunca es fácil, pero tampoco imposible.
Asumir ciertos cambios a veces es difícil, pero cuando todos vienen de golpe es mucho más difícil si cabe.
Y el problema está en que no sabes qué tienes que hacer. Tanto tiempo igual en la misma rutina, que cuando la vida decide que tienes que acabar con ella, no sabes cómo volver a subirte al tren de todos los días.
Lo admito, en días así me gustaría tener alguien a mi lado para prestarme las fuerzas que a veces se agotan.
Pero a pesar de todo, no pierdo mi sonrisa, que la vida puede ser muy puta, pero no por ello hay que perder las ganas de vivirla al máximo posible, porque sólo hay una.
Ahora sólo necesito fuerzas, volver a mi calma interior, y centrarme en el ahora. Y el mañana, ya vendrá.
No hay prisas. Pero tampoco pausas.
22 abr 2014
El barco
Te acuerdas de ese cuento del niño que al nacer va en el cesto por el río... Pues así es la vida.
Naces, dejándote arrastrar por la corriente, pero sin ser capaz de tomar ninguna decisión por ti mismo. No sabes nada de nada.
Llega el día que consigues salir del río, y decidir acorde a tu voluntad, y empezar así a subir la montaña de la vida. Pero te equivocas, una y otra vez. Tropiezas. Caes, te levantas, y vuelves a tantear el camino hasta que crees que encuentras el correcto.
Hasta que llega el día que te das cuenta de todos los errores que has cometido por el camino. Que en realidad has estado equivocándote durante años. Y entonces empiezas a enmendarlos todos y cada uno. Porque todos nos equivocamos.
Así llegas a la gran llanura. Por fin estableces una vida cómoda acorde a tus preferencias y que te hace feliz. Es tu mejor momento.
Pero antes de que te des cuenta ya estás bajando de nuevo al río. De vuelta a donde todo empezó.
Porque en esta vida, terminamos igual que nacemos.
Que nunca sea demasiado tarde cuando llegues arriba. Porque vida sólo hay una, el tiempo es oro y no hay que desperdiciarlo.
Mira atrás y cambia lo que necesites. No mañana, ni el año que viene.
El momento es ahora.
7 abr 2014
La vida
17 ene 2014
Días y, días.
— Eduardo Galeano.
7 ago 2013
¿Mucho pedir?
9 abr 2013
Gastamos más pero tenemos menos, compramos más pero disfrutamos menos.
Tenemos casas más grandes y familias más chicas, mayores comodidades y menos tiempo.
Tenemos más grados académicos pero menos sentido común, mayor conocimiento pero menor capacidad de juicio, más expertos pero más problemas, mejor medicina pero menor bienestar.
Bebemos demasiado, fumamos demasiado, despilfarramos demasiado, reímos muy poco, manejamos muy rápido, nos enojamos demasiado, nos desvelamos demasiado, amanecemos cansados, leemos muy poco, vemos demasiado televisión y oramos muy rara vez.
Hemos multiplicado nuestras posesiones pero reducido nuestros valores.
Hablamos demasiado, amamos demasiado poco y odiamos muy frecuentemente.
Hemos aprendido a ganarnos la vida, pero no a vivir.
Añadimos años a nuestras vidas, no vida a nuestros años.
Hemos logrado ir y volver de la luna, pero se nos dificulta cruzar la calle para conocer a un nuevo vecino. Conquistamos el espacio exterior, pero no el interior.
Hemos hecho grandes cosas, pero no por ello mejores.
Hemos limpiado el aire, pero contaminamos nuestra alma.
Conquistamos el átomo, pero no nuestros prejuicios.
Escribimos más pero aprendemos menos.
Planeamos más pero logramos menos.
Hemos aprendido a apresurarnos, pero no a esperar.
Producimos computadoras que pueden procesar mayor información y difundirla, pero nos comunicamos cada vez menos y menos.
Estos son tiempos de comidas rápidas y digestión lenta, de hombres de gran talla y corta edad de carácter, de enormes ganancias económicas y relaciones humanas superficiales.
Hoy en día hay dos ingresos pero más divorcios, casas más lujosas pero hogares rotos.
Son tiempos de viajes rápidos, pañales deshechables, moral descartable, acostones de una noche, cuerpos obesos, y píldoras que hacen todo, desde alegrar y apaciguar, hasta matar.
Son tiempos en que hay mucho en el escaparate y muy poco en la bodega. Tiempos en que la tecnología puede hacerte llegar esta carta, y en que tú puedes elegir compartir estas reflexiones o simplemente borrarlas.
Acuérdate de pasar algún tiempo con tus seres queridos porque ellos no estarán aquí siempre.
Acuérdate de ser amable con quien ahora te admira, porque esa personita crecerá muy pronto y se alejará de ti.
Acuérdate de abrazar a quien tienes cerca porque ese es el único tesoro que puedes dar con el corazón, sin que te cueste ni un centavo.
Acuérdate de decir 'te amo' a tu pareja - y a tus seres queridos, pero sobre todo dilo sinceramente.
-Un beso y un abrazo pueden reparar una herida- cuando se dan con toda el alma.
-Acuérdate de tomarte de la mano con tu ser querido y atesorar ese momento, porque un día esa persona ya no estará contigo.
Date tiempo para amar y para conversar, y comparte tus más preciadas ideas.
Y siempre recuerda:
La vida no se mide por el número de veces que tomamos aliento, sino por los extraordinarios momentos que nos lo quitan.
